Posts Tagged ‘Izquierda Europea’

Errático Varoufakis

14 mayo, 2015

Yanis_Varoufakis_Subversive_interview_2013_croppedEl apartamiento parcial del ministro de Finanzas griego, Yanis Varoufakis, de la negociación con las instituciones europeas pone de manifiesto las contradicciones en las que vive sumida una gran parte de la izquierda en su visión del proceso de integración europeo. Esa izquierda no es fácil de catalogar: con 52 eurodiputados agrupados en 19 delegaciones, incluye al Front Gauche francés, Die Linke alemán, el Partido Comunista portugués, Syriza, Bildu, Alternativa Galega de Esquerda, el Sinn Fein o Podemos; una confusa amalgama de partidos comunistas, poscomunistas o nacionalistas de izquierdas que muchos de sus integrantes prefieren describir como izquierda a secas (se conciben como la verdadera en oposición a la socialdemocracia) y otros gustan de añadir el adjetivo radical para resaltar su carácter transformador.

Al contrario que la derecha eurófoba y xenófoba, que tiene perfectamente claras sus prioridades (acabar con la UE, cerrar las fronteras, expulsar a los inmigrantes y restaurar las monedas nacionales), esa izquierda europea vive atrapada en el dilema descrito por Varoufakis en un extenso texto de diciembre de 2013 titulado Confesiones de un marxista errático en medio de una crisis europea repugnante. Varoufakis lanza la siguiente pregunta: “¿Deberíamos aprovechar esta profunda crisis capitalista para promover el desmantelamiento de la Unión Europea?”. O, por el contrario, inquiere, “¿deberíamos aceptar que la izquierda no está preparada para un cambio radical y que, por tanto, debe colaborar con la estabilización del capitalismo europeo hasta que se den las condiciones para desarrollar una alternativa humanista?”.

La respuesta de Varoufakis es inclinarse por salvar al capitalismo y al proyecto europeo de sí mismos. ¿Por qué este empeño en mantener con vida a una UE que define, literalmente, como “una amenaza a la civilización”? Porque, a decir de Varoufakis, el colapso de la zona euro arrojaría a Europa en manos del fascismo y el nacionalismo xenófobo. Pero salvar a la UE y al capitalismo, advierte, no supone ahorrarle una buena crisis, sino provocarla. Y la manera de hacerlo es haciendo estallar la principal contradicción del euro: la de tener una moneda común de la cual no se puede salir pero donde no hay un soberano común que responda de las deudas contraídas en esa moneda. Si no se puede salir del euro, concluye Varoufakis, tampoco te pueden echar, lo que implica que puedes hacer una suspensión de pagos y no marcharte de la eurozona. Provocar esa suspensión (sin salirse del euro) para así enfrentar a la eurozona a sus contradicciones y obligarla a completar su diseño mancomunando las deudas, parecía ser la estrategia negociadora de Varoufakis. Parece que Tsipras ha temido que la estrategia del estallido, en lugar de consolidar la eurozona, podría destruir Grecia, y se lo ha pensado dos veces. ¿Qué será ahora del marxista errático? ¿Y quién salvará a la UE de sí misma?

Publicado en la edición impresa del Diario ELPAIS el jueves 30 de abril de 2015

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El eje de la soberanía

4 marzo, 2015

Europe_flags¿Qué hace Marine Le Pen, la líder del derechista, xenófobo y eurófobo Frente Nacional francés, felicitando por su victoria a Alexis Tsipras, el líder del primer partido de izquierda radical que consigue llegar al Gobierno en la Europa comunitaria? La respuesta no está en París, sino en Atenas, donde la primera decisión de Tsipras tras ganar las elecciones ha sido buscar los votos de la derecha nacionalista griega. Tsipras podría haber buscado los votos de alguna de las otras fuerzas regeneradoras de la política griega, como los centristas liberales de To Potami, pero ha preferido pactar con los Griegos Independientes, un grupo escindido de Nueva Democracia, el partido de centroderecha desde el que Samarás ha gobernando Grecia en los últimos años, que también articula sus demandas a la UE bajo la etiqueta de la recuperación de la soberanía.

Una de las primeras decisiones de Tsipras, tras reunirse con el embajador ruso en Grecia, que le ha trasladado una carta de felicitación de Putin, ha sido posicionarse en contra de la adopción de nuevas sanciones a Rusia por parte de la UE. Aquí tampoco estamos ante ninguna sorpresa: Syriza, al igual que Podemos y el resto de los partidos de la izquierda europea, vienen sistemáticamente votando a favor de Rusia y en contra de Ucrania desde que en mayo del año pasado llegaran al Parlamento Europeo. Sea por prejuicios ideológicos, ignorancia o por puro cinismo ideológico, Alexis Tsipras, Pablo Iglesias y compañía parecen estar convencidos de que Vladímir Putin, un nacionalista que gobierna con una de las oligarquías más corruptas del planeta, preside un país con desigualdades sociales sangrantes, se apoya en la iglesia ortodoxa y persigue a periodistas, homosexuales y feministas, es de izquierdas.

¿Incomprensible? No. Europa se está reconfigurando políticamente, pero no a lo largo de un eje izquierda-derecha, tampoco separándose entre Norte y Sur; ni siquiera, como a veces hemos imaginado, en torno a círculos concéntricos, con un euronúcleo fuertemente integrado y una periferia con distintos grados de afinidad. Europa se está reconfigurando en torno a un eje soberanista-populista, o lo que es lo mismo, en torno a un resurgir de los nacionalismos (de nuevo cuño, y seguramente compatibles con la democracia, pero al fin y al cabo nacionalismos).

Grecia es sólo un aviso de un fenómeno que no tiene que ver estrictamente con el euro ni con la troika, y que es profundamente europeo. En Reino Unido, donde en mayo habrá unas elecciones que pondrán a prueba el techo de los eurófobos de Nigel Farage, pero también en Suecia, donde no circula ni el euro ni la troika, el auge de estos movimientos y partidos es igual de preocupante que en el corazón del euro. Dentro de la UE, sea en Francia, Alemania, Italia, y ahora también en España, surgen partidos cuyo relato es el mismo: la UE ha ido demasiado lejos, secuestrando la democracia, dicen tanto Marine Le Pen como Tsipras, Nigel Farage o Pablo Iglesias. Es hora de dar la voz al pueblo y recuperar la soberanía, concluyen. ¿Europa es el problema, la nación es la solución? Que no cuenten conmigo.

Publicado en la edición impresa del Diario ELPAIS el viernes 30 de enero de 2015