Posts Tagged ‘Inmigración irregular’

Naufragio europeo

14 mayo, 2015

050615-N-0000X- 001Una vez más, la muerte de inmigrantes en el Mediterráneo activa todos los resortes mediáticos. Y estos, a la vez que sacuden nuestras conciencias, desencadenan el frenesí de los políticos europeos, obligados por la doble presión de los medios y la opinión pública a prodigarse en declaraciones de condena, convocar cumbres para mostrar unidad, sacudirse de encima la responsabilidad por lo ocurrido y buscar en el inventario algún tipo de medida con la que dar la impresión de que se está actuando o se va actuar eficazmente.

Pero todo es un gran teatro político en el que la agitación sólo cumple un papel: el de impedirnos pensar y, sobre todo, hacerlo de forma crítica. Porque si por un minuto cesaran todos los aspavientos e idas y venidas de jefes de Estado y de Gobierno y ministros de Exteriores e Interior, lo que realmente veríamos sería la negligencia, casi criminal, con la que la Unión Europea ha estado actuando en esta materia. Porque todos los Gobiernos, conociendo el tamaño de los flujos de inmigración en esa zona del Mediterráneo, sabían de antemano que la suspensión de la misión de rescate Mare Nostrum y su sustitución por la Operación Tritón, meramente de control fronterizo y con muchos menos recursos, iba a desencadenar la pérdida de muchas vidas. Para empeorar las cosas, sabemos que no lo hicieron porque sospechaban que el dispositivo de salvamento marítimo italiano estaba generando un efecto llamada para mafias e inmigrantes.

La realidad, sin embargo, es bien distinta. Más que un efecto llamada lo que tenemos son una serie de vasos comunicantes: la eficacia de la misión Poseidón de Frontex a la hora de impermeabilizar las fronteras orientales de la UE, sobre todo las de Grecia y Bulgaria con Turquía, combinada con la descomposición de Libia y el cierre de la ruta atlántica o española, está provocado la convergencia de todos los flujos, esto es, el subsahariano, el de Oriente Próximo y el asiático, en único punto de entrada: el estrecho de Sicilia. Por eso resulta incomprensible que los jefes de Estado, en lugar de entender que estamos ante una emergencia de carácter global, y gestionarla como tal, estableciendo puntos de asilo, corredores humanitarios, zonas seguras y campos de refugiados, se planteen solucionar el problema desde una perspectiva militar y policial.

Declarar la guerra a las mafias sin entender por qué la gente los contrata y diseñar una misión antipiratería como la de Somalia sólo puede tener un efecto: desviar la presión migratoria hacia otras zonas y generar aún más caos en los países de tránsito. Muchos jefes de Estado y de Gobierno, entre ellos el español, han pedido estos días “más Europa”. Pero no es ese el tipo de Europa que necesitamos. La que necesitamos debería tener una verdadera política de inmigración, refugio y asilo común gestionada por la Comisión Europea, no por 28 Estados miopes, electoralistas o incapaces. ¿Quién naufraga aquí?

Publicado en la edición impresa del Diario ELPAIS el jueves 23 de abril de 2015

Inmigración, integración, terrorismo y libertad de circulación: la gran confusión

14 abril, 2015

4586245313_c31545b9fc_oEs lógico que en el fragor de la batalla las emociones se disparen. Pero tan peligrosos enemigos son aquellos que atentan contra nuestro modo de vida y libertades como los errores que podemos cometer si nos dejamos llevar por esas emociones. Es lo que en cierta medida ha ocurrido a raíz de los recientes atentados en París contra Charlie Hebdo y la comunidad judía cuando a caballo del shock y la repulsa por dichos ataques muchos se dejaron llevar por la tentación de mezclar en una misma y confusa amalgama la lucha contra el terrorismo, la política hacia Oriente Próximo, el control de fronteras, la inmigración irregular, la libertad de circulación de trabajadores, el papel del islam en nuestros espacios cívicos y la integración y asimilación de minorías de distinta cultura o religión en nuestras sociedades.

Prueba de esa confusión, en Francia vimos, por un lado, al presidente François Hollande encaramarse a la cubierta del portaviones Charles de Gaulle para declararse en guerra contra el Estado Islámico aunque hubiera dudas de si el atentado estaba inspirado por ese grupo o por Al Qaeda y tampoco estuviera muy claro si una reacción de tipo bélico y en caliente no era precisamente el objetivo del ataque o si pudiera tener efectos amplificadores incentivando futuros atentados. Por otro lado, ignorando deliberadamente que los atacantes parisienses eran ciudadanos franceses nacidos en Francia a los que difícilmente los controles fronterizos hubieran supuesto un impedimento para entrar y salir del país, escuchamos al expresidente Nicolas Sarkozy demandar el fin de la libertad de circulación dentro de la UE y la reinstauración de los controles de fronteras dentro del espacio Schengen. También asistimos a la enérgica demanda de Marine Le Pen y su xenófobo Frente Nacional de reinstaurar la pena de muerte o, en otros contextos como el español, la introducción en el Código Penal de la cadena perpetua, ambos objetivos populares entre muchos votantes pero de nula eficacia como instrumento de lucha contra el terrorismo yihadista. Y a ese coro de peticiones se sumaron reclamaciones en las que se mezclaba la hostilidad contra la comunidad musulmana en Francia con una revitalización de las discusiones en torno a la naturaleza violenta o pacífica del islam o su compatibilidad con la democracia. En definitiva, una gran y poco provechosa confusión.

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¡Que se ahoguen!

11 noviembre, 2014

cadaveres-recuperados-Lampedusa_MDSVID20131007_0038_3Después de la tragedia de Lampedusa en octubre del año pasado, con más de 500 inmigrantes ahogados, la Marina italiana puso en marcha un sofisticado dispositivo de salvamento marítimo. La operación Mare Nostrum ha permitido rescatar de las aguas del Mediterráneo a más de 100.000 personas, una impresionante cifra que quintuplica la del año 2013 y que se explica por el desbordamiento en el número de conflictos en nuestra vecindad (y nuestra inacción respecto a ellos), desde Libia hasta Irak pasando por Siria, pero también en el Cuerno de África (Eritrea, Somalia) o la República Centroafricana y Sudán del Sur.

A punto de concluir dicha misión, la Unión Europea se dispone a sustituir a la Marina italiana poniendo en marcha una operación propia, de nombre Tritón. Pero esta semana hemos aprendido, cortesía del Gobierno británico, que los dispositivos de salvamento marítimo en el Mediterráneo son un estímulo para la inmigración irregular, ergo el Gobierno de Su Majestad renuncia a financiarlos. Hay que reconocer la impecable lógica de este argumento: cuantos más inmigrantes se ahoguen y más peligrosa sea la travesía hacia Europa, menos se atreverán a embarcarse. Siguiendo la misma lógica, España podría electrificar las vallas de Ceuta y Melilla o, mejor aún, como hicieron los alemanes orientales en el muro de Berlín, instaurar sistemas de disparo automático. Es cierto que los primeros inmigrantes que intentaran saltarlas sufrirían graves quemaduras, morirían o quedarían gravemente heridos, pero qué duda cabe de que a largo plazo, el número de intentos de saltar la valla se reduciría.

Algo extraño pasa en el Reino Unido cuando un primer ministro educado en el elitista college de Eton se permite competir en populismo con un chabacano amante de las pintas de cerveza y las frases gruesas como Nigel Farage, el líder del UKIP, que propone la salida del Reino Unido de la UE y brama en público contra las hordas de criminales rumanos y búlgaros que como consecuencia de la libertad de circulación de personas habrían tomado las calles.

Lo grave es que no estamos ante un hecho aislado. El Gobierno de David Cameron está sopesando su retirada de la Convención Europea de Derechos Humanos, una medida que ni siquiera Putin se ha atrevido a tomar. Arguye el Gobierno británico que ni los jueces ni el Parlamento británico deben aceptar ninguna autoridad superior, ni siquiera en materia de derechos humanos, un argumento soberanista contra el derecho internacional que, de nuevo, muy bien podría sostener el propio Putin.

Esta semana también hemos visto a Cameron encenderse en público contra la noticia de que el Reino Unido deberá contribuir más al presupuesto de la UE. No es inquina contra Londres lo que explica este aumento sino el resultado de la pura aritmética y de las reglas de juego (el PIB del Reino Unido ha crecido y como las contribuciones son proporcionales, Londres tiene que pagar más), pero Cameron dice que no pagará. De ser la cuna del liberalismo, el imperio de la ley, la democracia parlamentaria y el respeto a las reglas del juego, David Cameron Unido está llegando a la cumbre del pensamiento populista y xenófobo. Todo ello desde los mejores colegios de elite. Increíble pero cierto.

Publicado en la edición impresa del Diario ELPAIS el viernes el 31 de octubre de 2014