Posts Tagged ‘Cuba’

Dinosaurios en el Caribe

4 marzo, 2015

LaCaballeriaCorralesJusto cuando andábamos debatiendo sobre si la Guerra Fría, teóricamente finiquitada el 9 de noviembre de 1989 en Berlín, se nos estaba colando por la puerta ucrania, las agencias de prensa nos informan de una nueva fecha a ponderar. Pero no se engañen, aunque en los medios guste hacer historia con mayúscula a la mínima ocasión, la Guerra Fría no terminó el miércoles 17 de diciembre de 2014. Esto no quiere decir que la decisión de Obama no sea histórica; lo es, sin duda. Pero como ocurre tantas veces en la vida, desde que uno cursa la solicitud hasta que llega el certificado suele pasar algo de tiempo. Que el “algo de tiempo” necesario para que Estados Unidos y Cuba se enteraran de que el muro de Berlín se había caído haya sido de nada menos que un cuarto de siglo sí que es algo histórico. Convengamos entonces en que, uno, lo que ha acabado esta semana son 25 años de prejuicios ideológicos, inercias políticas y perezas mentales y, dos, que tanta estulticia, y tan simétrica y bien repartida entre Washington y La Habana, merece un estudio en profundidad. Eso sí, siempre nos quedará Corea del Norte, convertida para la posteridad en parque temático del estalinismo dinástico.

Que se abra un tiempo nuevo no significa, sin embargo, que ese tiempo sea igual para todos. Porque aunque Estados Unidos lleve décadas equivocándose con Cuba, son los hermanos Castro los que han perdido 25 años y los que han hecho perder a los cubanos 25 años que nadie les va a devolver. En ese tiempo, sus iguales ideológicos y herederos han sabido, desde China a Venezuela pasando por Vietnam y Rusia, adaptarse tanto económica como políticamente a un mundo abierto y cambiante. Si los Castro no fueran semejantes dinosaurios habrían tomado nota de que hoy en día no sólo es perfectamente posible para los comunistas mantenerse en el poder practicando el capitalismo de Estado, sino que, como demostró Hugo Chávez, el socialismo del siglo XXI consiste en legitimarse electoralmente mediante elecciones periódicas y aparentemente libres, pero fraudulentas de raíz, por el hostigamiento a la oposición democrática y la prensa libre. Tan torpes son los hermanos Castro que ni se dieron cuenta de que podían convocar cuantas elecciones quisieran y ganarlas.

Con su audaz decisión, Obama va a eliminar el último parapeto ideológico que permite sobrevivir a un régimen corrupto moralmente y quebrado económicamente. Lo ideal sería que la desaparición de las coartadas permitiera una transición pacífica desde el periodo jurásico de la Guerra Fría hasta una verdadera liberalización política y económica donde los cubanos puedan ser libres y prosperar. Teniendo en cuenta los vínculos históricos, económicos y culturales, España y la Unión Europea podrían, en realidad, deberían, jugar un papel de acompañamiento de ese proceso. Pero para ello necesitaríamos que los dinosaurios se echaran a un lado y se enteraran de que no han ganado a Estados Unidos, sino perdido.

Publicado en la edición impresa del Diario ELPAIS el jueves 18 de octubre de 2014

El legado de Chavez

12 marzo, 2013

chavezSería deseable que el extremismo de Chávez hubiera dejado a la mayoría de los venezolanos agotados y deseando volver a la normalidad. En ese escenario, sin duda el más favorable, nos encontraríamos con que el chavismo sin Chávez no solo sería inviable sino que, con algo de ayuda por parte de una oposición dispuesta a tender la mano, se abriera un futuro con espacios comunes. Aquí, la economía, necesitada de políticas más sensatas que las que impuso Chávez, y el contexto internacional y regional, muy propicio a abrir espacios de liderazgo a países emergentes cooperativos y con recursos, serían favorables.

En el extremo opuesto, el peor escenario sería aquel en el que la falta de cohesión y debilidad del chavismo convenciera a sus herederos de que solo un alto grado de enfrentamiento político y social les garantiza la supervivencia en la Venezuela poschavista. A largo plazo, sin embargo, la polarización y el conflicto civil serían el peor enemigo de su legado.

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Dios en La Habana

30 marzo, 2012

Se dice que diplomacia papal es una de las más experimentadas del mundo. Sin embargo, a primera vista, resulta difícil entender que la visita del Papa a Cuba haya dejado tantos flancos abiertos para la crítica. Antes de pisar Cuba, el Arzobispo de La Habana autorizó el desalojo de los opositores que habían ocupado la Iglesia de la Virgen de la Caridad del Cobre, granjeándose con ello el reproche de muchos. Luego, la Iglesia quedó en evidencia por la negativa a aceptar una entrevista del Papa con las Damas de Blanco así como por el cerco y acoso policial a la oposición, todo ello mientras el Papa se reunía cordialmente con Fidel Castro. Para justificar esta decisión, el Arzobispado cubano se ha escudado en el estricto carácter pastoral de la visita. No obstante, el propio Papa ha alentado la confusión entre lo político y lo pastoral al calificar antes de su llegada al comunismo como un fracaso, unas declaraciones que en Cuba, nos han recordado los opositores, conllevan pena de cárcel.

Es comprensible, por tanto, que muchos observadores externos hayan quedado doblemente confundidos. Primero, por una definición de lo pastoral que no parece encajar nítidamente con los valores del humanismo cristiano. Esos valores, recordemos, están en la base del pensamiento democrático, lo que sin duda explica que sean los que con más facilidad hayan aglutinado e impelido a un sector significativo de la oposición cubana (y de otros países) durante todos estos años. Segundo, porque incluso dejando atrás las arenas movedizas de la óptica pastoral y adentrándose en el ámbito del análisis político, la confusión no se disipa sino que se acrecienta: comoquiera que el intento de despolitizar una visita de este calado carece de posibilidades de éxito, cabe preguntarse qué objetivos estrictamente políticos pueden haberse avanzado.

En este ámbito, el estrictamente político, muchos se han preguntado estos días si la visita debilita o fortalece al régimen cubano. Pero esta es la pregunta errónea, pues supone juzgar la visita desde las expectativas de la otra parte: indudablemente, el régimen cubano no aceptaría una visita que le debilitara, de ahí el acoso a la oposición y la negativa a permitir que se convierta en interlocutor. La pregunta correcta, a mi modo de ver, es si la visita refuerza o debilita a la Iglesia cubana, lo que indudablemente constituye el objetivo, declarado o no, de la visita papal, y en consecuencia, el estándar que debemos utilizar a la hora de evaluar el éxito o fracaso de la visita. Y aquí es donde volvemos a las arenas movedizas.

Hasta la fecha, la supervivencia de la Iglesia católica cubana ha dependido, precisamente, de su renuncia a disputar al régimen cubano el monopolio de la legitimidad ideológica y la identificación nacional, algo que la Iglesia polaca sí quiso, supo o simplemente pudo hacer. Por tanto, criticar a la Iglesia cubana por no disputar al régimen la legitimidad de gobernar ni querer convertirse en una iglesia nacional-patriótica no parece muy justo pues todo el mundo sabe cuál sería el resultado de un enfrentamiento con el régimen en campo abierto. Pero sobre todo, supone emplear una vara de medir algo desmemoriada. Al fin y al cabo, ¿no se encuentra España en una posición muy similar a la de Iglesia cubana, en el sentido de querer estar presente, ser influyente, acompañar los cambios pero sin enfrentarse nunca al régimen abiertamente?

Recordemos que en sus múltiples gestiones relativas a Cuba, el anterior ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, adoptó una posición de realismo político idéntica a la adoptada ahora por el Papa como Jefe de Estado pues nunca quiso, supo o pudo reunirse con las Damas de Blanco ni con nadie más de la oposición, prefiriendo adoptar un papel de mediador humanitario o, si se quiere, por cerrar la comparación, pastoral. Los intereses diplomáticos de España siempre prevalecieron sobre los valores del Gobierno de Rodríguez Zapatero, que raramente supo armonizar su potente discurso interior sobre la extensión de derechos con una política exterior que promoviera esos derechos para otros, especialmente en el ámbito político. Por tanto, al igual que España ha supeditado sistemáticamente sus comportamientos de hoy al deseo de ser influyente mañana, la Iglesia cubana, que está sobre el terreno, tiene motivos sobrados para hacerlo. Claro que podemos imaginar qué ocurriría si, por un minuto, ambos actores (la Iglesia y España) invirtieran sus lógicas de actuación y decidieran dejar de pensar en el futuro y se arriesgaran a ser valientes en el presente. Dada la increíble habilidad del régimen para retrasar una y otra vez el futuro, es una opción tentadora. No obstante, todo sabemos que se trata de un contrafáctico de imposible materialización. Por desgracia, los cubanos saben desde hace tiempo que nadie desde fuera ni desde arriba les va a traer su libertad sino que tendrán que ser ellos mismos los que la logren.

Publicado en elpais.com el 29 de marzo de 2012

Partes médicos

1 julio, 2011

Saber diferenciar una democracia de una dictadura no es tan fácil como parece. Aunque a primera vista la celebración de elecciones periódicas pudiera ser un buen indicador, el mundo está lleno de dictadores electos en elecciones fraudulentas o sin posibilidad alguna de que la oposición las pudiera ganar. Algunas dictaduras incluso han llegado a un pacto implícito con la oposición por el cual esta se puede presentar a las elecciones, siempre que no tenga intención de ganarlas. No cabe olvidar tampoco que las dictaduras se presentan en formatos muy diferentes, pues no es lo mismo un régimen totalitario que pretende controlar todos los resortes de poder (Estado, mercado, partidos, sindicatos, organizaciones de la sociedad civil y medios de comunicación) que los llamados regímenes autoritarios, donde existe un pluralismo limitado y una sociedad civil parcialmente independiente. Finalmente, siguiendo la observación clásica de Maquiavelo, hay dictadores que se conforman con ser temidos, lo que requiere reprimir a los opositores y beneficiar con prebendas a los seguidores, y otros, más megalómanos, que quieren ser amados, lo que exige una intensa labor de propaganda y lavado de cerebro colectivo al socaire de alguna ideología. Que esa ideología tenga cierto mérito doctrinal (como el marxismo-leninismo) o que sea simplemente una bufonada (véase el pensamiento juche norcoreano) no cambia las cosas.

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Réquiem por Orlando

2 marzo, 2010

La muerte de Orlando Zapata pone en evidencia el completo agotamiento y la extrema fragilidad del régimen cubano. Que después de más de 50 años de control de todos los resortes de poder (político, económico y cultural), un régimen tenga que reprimir tan brutalmente a un albañil cuya única forma de resistencia ha sido pacífica y de palabra sólo significa una cosa: que el régimen cubano tiene tanto miedo a sus ciudadanos como ellos al régimen, o incluso más. (more…)