Posts Tagged ‘Benjamín Netanyahu’

El hechizo israelí

25 marzo, 2015

jerusalem-342813_640El miedo funciona electoralmente, sostienen los expertos en comunicación política, porque el cerebro procesa la información relacionada con nuestra seguridad de una forma distinta de la que lo hace con otras noticias. Ese mecanismo de alerta temprana llamado instinto de supervivencia explica que la gente se pegue al televisor cuando tienen lugar desastres naturales o que interese mucho más un atraco que la información política. Si quieren dirigir un informativo televisivo de éxito, el truco es fácil: pongan sólo inundaciones y muchos, muchos sucesos.

Ahora piensen en Israel, rodeado de amenazas existenciales, y entenderán por qué Benjamín Netanyahu va camino de convertirse en el primer ministro más longevo de la historia de Israel y por qué la izquierda de ese país, empeñada en hablar del precio de la vivienda o, en tiempos ya lejanos, de la paz con los palestinos, se asemeja a una especie en vías de extinción.

Nadie puede cuestionar el derecho de los israelíes a preocuparse por su seguridad ni a que esas preocupaciones se sitúen en el centro de la vida política: pocos países en el mundo enfrentan un problema de seguridad tan extremo como lo hace Israel. El problema es que las políticas de Netanyahu, aunque crean la ilusión de hacerlo, distan mucho de garantizar la seguridad de su país. Cierto que el proceso de paz con los palestinos basado en una solución que diera lugar a dos Estados, uno israelí y otro palestino, estaba prácticamente muerto. Pero al renunciar Netanyahu formalmente a ese horizonte, como lo ha hecho durante la campaña, sitúa a la comunidad internacional y a los palestinos ante una situación insostenible. EE UU, pero sobre todo Obama, tendrá que decidir si deja el problema a su sucesor o cierra su mandato con un enfrentamiento con Israel en campo abierto y año electoral. De igual forma, los europeos (España incluida) se verán impelidos a activar los reconocimientos al Estado palestino, paralizados hasta la fecha con el argumento de no perjudicar el proceso de paz, y a revisar sus relaciones con Israel, convertida en potencia ocupante de un territorio sin ningún título legal para hacerlo ni intención de disimular dicha carencia ni la temporalidad de la ocupación.

Muchos israelíes parecen vivir instalados en el convencimiento de que deben su seguridad a la maestría política de Netanyahu. Éste ha logrado convencerles de que la ocupación de Cisjordania y el bloqueo de Gaza no sólo no tienen coste alguno sino que explican y garantizan su seguridad. Pero nada hay más lejos de la realidad: si algo explica esa sensación de seguridad es la decisión consciente de EE UU y los europeos de mirar, día tras día, hacia otro lado. Cierto, la lógica de este argumento requeriría una política que elevara los costes de la ocupación y disipara esa sensación de seguridad. Pero, estén seguros, nadie a este lado se atreverá a romper el hechizo.

Publicado en la edición impresa del Diario ELPAIS el jueves 19 de marzo de 2015

Bibi y la bomba

25 marzo, 2015

8030669230_fcd20f3dc4_oVibrante discurso, coinciden los observadores, el pronunciado el martes en el Congreso de EE UU por Benjamín Netanyahu clamando contra Obama por su intención de concluir un acuerdo nuclear con Irán. Por alguna extraña razón, todas las crónicas de prensa, radio y televisión cometieron el mismo error: rotular a Netanyahu como “primer ministro de Israel”. Extraño proceder cuando es evidente que lo último que hizo Bibi fue actuar como primer ministro de un país aliado. Seguramente el equívoco se debe a lo difícil que fue elegir entre las dos alternativas, ambas más realistas. No es difícil imaginar a los directores de informativos de las principales cadenas de televisión debatiendo entre si debían rotular a Netanyahu como congresista republicano por Jerusalén o como candidato del partido Likud a las elecciones generales que se celebrarán en Israel el día 17. Porque eso es todo lo que hizo Netanyahu: utilizar el miedo a Irán para promocionarse como candidato a primer ministro y, de paso, debilitar a Obama ante los republicanos.

Que Netanyahu pueda bramar contra el acuerdo de nuclear con Irán y, a la vez, mantener fuera del debate público y de los tratados internacionales un arsenal nuclear propio que se estima en 60-80 cabezas nucleares y material fisible para construir hasta 200, es un milagro de orden bíblico solo posible en esa zona del mundo. Hay que recordar que EE UU no es un amigo de Israel, sino su principal valedor. Sin el apoyo diplomático de Washington en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, Israel hace tiempo que habría tenido que elegir entre firmar una paz justa con los palestinos y retirarse de Cisjordania o exponerse a un régimen de sanciones internacionales similares al que sufrió la Sudáfrica del apartheid. Y sin los más de 3.000 millones de dólares anuales que los contribuyentes estadounidenses (votantes de Obama incluidos) transfieren a Israel como ayuda militar, los israelíes no podrían mantener su ventaja militar ante sus vecinos. Sin el apoyo de EE UU, Israel no sería una isla de desarrollo y democracia en Oriente Próximo, sino un cuartel aislado en un vecindario nada amable.

Los republicanos tendrían que tener algo más de cuidado y un poco más de sentido común. Haciendo creer a Netanyahu que es el dueño de la política exterior de EE UU no hacen ningún favor a Israel ni tampoco se lo hacen a sí mismos. Sea porque Teherán, sintiéndose amenazado, decida romper el acuerdo nuclear e ir a por la bomba o sea porque Israel decida unilateralmente bombardear las instalaciones nucleares iraníes y el nuevo presidente de EE UU no tenga la autoridad para impedírselo, es evidente que si Netanyahu es reelegido y los republicanos ganan las elecciones presidenciales de 2016, las probabilidades de una guerra con Irán aumentarán de forma exponencial. Quizá lo lógico sería que Netanyahu se presentara a las próximas primarias republicanas y optara a la Presidencia; eso lo aclararía todo. Cuando la cola mueve al perro, las cosas andan mal.

Publicado en la edición impresa del Diario ELPAIS el domingo 5 de marzo de 2015