Posts Tagged ‘banco central europeo’

Una cuestión de fe

4 marzo, 2015

Greece-1173_-_Temple_of_AthenaEs un guión por todos conocido y mil veces representado. A un lado, los tecnócratas que encabezan las instituciones europeas, que por boca del portavoz del Banco Central Europeo no se cansan de celebrar los “impresionantes progresos realizados por los griegos a la hora de estabilizar sus presupuestos y reformar la economía”, saludan la llegada, por fin, de una décimas de crecimiento económico con el que validar sus recetas económicas y animan a los griegos a no tirar la toalla justo cuando comienza a vislumbrarse la tierra prometida. Al otro lado una ciudadanía, la griega, cansada de la devastación política, económica, social y moral provocada por la crisis, lógicamente impertérrita ante las celebraciones a las que la troika insiste en invitarla y en absoluto dispuesta a olvidar la insensibilidad de los que en plena crisis recomiendan subir los impuestos a los medicamentos o bajar las pensiones.

El drama se representa en Grecia pero la obra podría pasarse en cualquier teatro del sur de Europa. Porque a estas alturas es probable que sólo queden dos tipos de ciudadanos en la Europa azotada por la crisis. A un lado tendríamos aquellos que piensan que las políticas de austeridad, aunque injustas e ineficaces, son inevitables dado el grado de postración de sus gobiernos, la ausencia de alternativas y los costes que tendría una rebelión contra dichas políticas. Al otro lado, tendríamos aquellos que, pensando igualmente que las políticas de austeridad son injustas e ineficaces, consideran que han sobrepasado lo admisible y están dispuestos a rebelarse contra ellas. Que las alternativas no estén claramente dibujadas y su coste sea sumamente incierto no parece disuadir a este grupo de su convicción de que el cambio de políticas requiere un cambio radical en los gobiernos, de ahí fenómenos como Syriza o Podemos.

Las próximas elecciones griegas serán en realidad un referéndum al que sólo concurrirán dos opciones: las de los que temen hundirse aún más y las de los que piensan que ya han tocado fondo y quieren arriesgar lo que les queda. Tal y como están las cosas, ninguna de las dos opciones es racional: ni los resultados de las reformas son lo suficientemente buenos, rápidos ni equitativos para validarlas en las urnas ni las promesas de los rupturistas son lo suficientemente plausibles como para concederles la confianza que piden. Por eso, los griegos acudirán a las urnas el 25 de enero armados meramente de su fe en el futuro. No deja de resultar una increíble paradoja que la política económica de la eurozona, que presume de haber diseñado los instrumentos de gobernanza más complejos de los que nunca los Estados se han dotado, sólo pueda validarse por la fe. Eso sí, una fe ejercida democráticamente: Abraham no pudo convocar elecciones anticipadas cuando el Señor le pidió que sacrificara a su hijo. Algo hemos progresado.

Publicado en la edición impresa del Diario ELPAIS el lunes 29 de diciembre de 2014

Miopías

15 noviembre, 2013

gafasQue el euro se ha salvado del colapso parece ser algo que los mercados dan por descontado. Las tensiones especulativas contra el euro, que a punto estuvieron de llevárselo por delante el año pasado, han remitido casi por completo. Todo ello gracias a la intervención del Banco Central Europeo y de su Presidente, Mario Draghi, que anunció su determinación a utilizar todo el arsenal de recursos a su disposición para salvar la moneda única. Sin embargo, como estamos viendo estos días, superada la peor fase de la crisis del euro, nos estamos adentrando en una muy preocupante fase de crisis política. Porque si las tensiones en torno al euro han remitido, las tensiones políticas están aumentado, especialmente en lo que se refiere al papel de Alemania, que se está situando cada vez más en el centro de la crítica, tanto por sus acciones como, especialmente, por sus omisiones.

Hemos visto estos días las reacciones airadas que en Alemania ha provocado el doble dardo que la política económica de Merkel ha recibido, primero desde Washington, donde el Departamento del Tesoro ha calificado públicamente el superávit comercial alemán como una fuente de inestabilidad para el resto de los miembros de la eurozona, y posteriormente desde Bruselas, desde donde se ha puesto en marcha un procedimiento de vigilancia especial sobre los riesgos que para la eurozona se derivan del excesivo y persistente superávit comercial alemán.

El enfrentamiento es político, sí, pero tan vinculado a las identidades que adquiere un carácter casi existencial. Para muchos alemanes, ser criticados por ahorrar y exportar en exceso no sólo supone un ataque frontal a la identidad de la Alemania posterior a la segunda guerra mundial, sino una muestra más de la insensatez de algunos de sus vecinos, que no sólo no tienen a bien admirar sus reformas económicas, aplicándolas a regañadientes con suma laxitud y aún más débil voluntad sino, lo que es peor, parecen empeñados en destruir a base de consumo, deuda e inflación el que consideran el único modelo económico exitoso del continente.

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Esperando a Draghi

8 febrero, 2013

BlooperMarioEl día 12 comparece en el Congreso de los Diputados Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo (BCE). Lo hace a voluntad propia y con el objetivo de dar a conocer su institución y explicar mejor las medidas que ha venido tomando en los últimos meses. Aunque el gesto le honra, el formato de la comparecencia, sin actas, taquígrafos, ni grabaciones, plantea numerosas dudas desde el punto de vista democrático. ¿Por qué?

Seguro que a estas alturas de la crisis ya se han dado cuenta de que las dos personas más poderosas de España son Angela Merkel y Mario Draghi. La primera tiene en su mano las soluciones políticas, el segundo las soluciones económicas. En manos de la primera está la extensión, calendario y profundidad del proyecto de unión bancaria, tan necesaria para configurar una verdadera unión económica; también lo están los eurobonos o cualquier otro mecanismo de mutualización de deuda, imprescindible para que vayamos a una auténtica unión fiscal; o los pasos hacia una verdadera unión política.

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El año en el que Europa se salvó

23 diciembre, 2012

merkel1_0“Olvídense del calendario maya: es en Berlín donde Casandra se reivindicará o será desmentida”. Así concluía mi última columna del año pasado. Parecía un pronóstico, pero no lo era, pues permitía dos finales completamente opuestos. Y tampoco revelaba nada que no supiéramos, pues desde hacía tiempo éramos conscientes que todos los caminos conducían a Berlín (aunque con parada previa en Frankfurt, sede del Banco Central Europeo). Si recuperarla tiene algún valor es el de recordarnos lo cerca que estuvimos del abismo y así ayudarnos a entender dónde estamos ahora. A lo largo de 2011, una combinación letal de titubeos, prejuicios, miopía, ausencia de liderazgo, divisiones entre países y exasperante lentitud institucional lograron convertir una profunda crisis económica en una crisis existencial que puso la supervivencia del euro en cuestión. In extremis, el Banco Central Europeo inundó el mercado de liquidez, lo que alivió temporalmente los problemas pero no los solucionó. Cierto que la canciller alemana, Angela Merkel, consciente de la gravedad de la crisis, había reconocido públicamente en noviembre (de 2011) que “si el euro cae, Europa cae”. Sin embargo, sus actuaciones quedaron muy lejos de convencer a nadie de la determinación de llevar esa retórica hasta sus últimas consecuencias. Eso explica que, en el primer semestre de este año, algunos operadores financieros dejaran de especular con la supervivencia del euro para dar un paso más y comenzar a descontar su colapso.

La percepción de que los mercados financieros estaban comenzando a redenominar las deudas contraídas en euros en monedas nacionales, prefigurando con ello el día después de su colapso, fue la línea roja que el Banco Central Europeo necesitaba para actuar y, a la vez, el argumento que el Gobierno alemán necesitaba para poder vencer la resistencia de aquellos que en Alemania todavía pensaban que España e Italia tendrían que sobrevivir por sí mismas o salirse del euro. Con su rotunda declaración en el mes de julio en el sentido de “haré lo que haya hacer y, créanme, será suficiente”, a lo que sumó en septiembre un programa de compra de deuda que hacía creíble esa declaración, Mario Draghi se ha ganado el bien merecido título de hombre del año. Y con razón, pues a partir de ese momento cualquier operador financiero que decidiera especular sobre el colapso del euro supo que dicha apuesta estaba perdida de antemano.

Pero como se dice a veces, detrás de un hombre inteligente siempre hay una mujer (¿escondida o sorprendida?), el mérito reside en la canciller Merkel, que después de haber arrastrado los pies durante meses e incluso haber alimentado el escepticismo en su propio país con declaraciones desafortunadas sobre el sur de Europa, decidió enfrentarse al Bundesbank alemán, que votó en contra de esas medidas, ignorar al ala más dura de su partido, reticente a aceptar cualquier tipo de compromiso respecto a las deudas públicas o privadas (bancarias) y aceptar, en un primer lugar, el rescate bancario de España y la intervención del BCE para aliviar la presión sobre la prima de riesgo española e italiana y, en un segundo lugar, comenzar a hablar de una unión bancaria. Así pues, entre junio y septiembre de 2012 el euro se ha salvado. Esa es la buena noticia del año.

La mala noticia es que aunque el euro se haya salvado, y sus integrantes también, pues incluso la posible salida de Grecia, después de meses de especulaciones, parece sumamente remota, lo queda por delante sigue siendo extremadamente complicado. Como demuestra lo ocurrido con los planes de unión bancaria, rebajados, demorados y troceados en sucesivas cumbres, una vez despejada la gran incertidumbre la política europea ha vuelto a su cauce normal. Regresa pues la exasperación por la lentitud, la miopía y la falta de coraje político, pues si a estas alturas todos sabemos lo que hay que hacer resulta difícil explicar por qué no se hace. Y mientras, la Angela Merkel que durante unos días fue líder vuelve a las estrecheces que le marca la agenda nacional, dominada por las elecciones, como recordándonos que las mariposas pasan la mayor parte del tiempo en una fea y anodina crisálida y solo una pequeñísima parte asombrándonos con su vuelo y colores. 2013 será un año de transición en el que dominarán dos sensaciones contradictorias: por un lado, la de haber dejado atrás el abismo, visible en la relajación de la prima de riesgo y en la decisión del Gobierno de no pedir el rescate, pero por otro, la de la imposibilidad de negar que las políticas de ajuste siguen sin funcionar y que no habrá estímulos externos que nos permitan crecer y generar empleo. Estamos vivos, pero en el desierto y con muy poca agua.

Publicado en la edición impresa del Diario ELPAIS el 21 de diciembre de 2012

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